Monachopsis estrena ‘Trece’, el disco de rock que cualquier oficinista con ganas de renunciar a su trabajo necesita escuchar

La banda quiteña se estrena con un EP de puro rock y uno que otro guiño a la desesperación de la capital ecuatoriana.

Monachopsis lanzó este jueves 13 de enero su primer EP que, de casualidad, se llama Trece. La banda de San Antonio de Pichincha (Quito) nos ofrece cuatro canciones para alimentar largas rutas capitalinas, mezclando rock y blues con un groove furioso, en busca de alternativas para comprender la calle, la noche y las historias insignificantes de cualquier capital amargada.  

Monachopsis. Cortesía.

El quinteto (Álvaro, Byron, Vero, Fabrizzio y Diego) se conoció primero como un cuarteto, allá por 2018 dentro de un bus -o así lo recuerdan-. Tuvieron química, conectaron en la música y echaron sus influencias en un menjurje creativo. Poco tiempo después se unió Vero Bedón en teclados.

“(su sonido) Es cómo mezclar Red Hot Chili Peppers, El Cuarteto de Nos, Mamá Vudú, The Strokes y todas esas bandas que nos gustan, y hacer que funcione, o al menos queremos creer que es así.”

monachopsis

‘Por No Superarte’, ‘Maldita Mosca’, ‘Mota’ y ‘La Triste Historia del Vagabundo, El Tiempo y el Mar’ son las canciones que conforman de 12 a 13 minutos de ejecuciones poderosas y con la premisa de revolverlo todo en medio de su desastre interno.

Trece sigue una guía decente y descendente en cuanto a su energía, sosteniendo la calidad y el concepto anímico de cada canción hasta el final, con una excepción. No es ilógico en su ejecución y sabe cómo crear un laberinto desesperante entre guitarras, sintetizadores y una armónica. Quizá la canción más directa y disfrutable es Maldita Mosca, un efecto correcto del rock que cualquier atareado mental necesita para desestresarse. Aunque el tono disminuye su furia en ‘La Triste Historia del Vagabundo, El Tiempo y el Mar’, una suave balada de indie rock, que intenta regresar al rock de la primera y segunda canción, en búsqueda de una referencia para no sentirse extraña. Aun así, esta obra queda mucho mejor como otra fase de la banda, cercana a un concepto más soft y ordenado, con poca coherencia al desorden de las tres canciones anteriores.

Ninguna canción decepciona. Con cada una se alimentan deseos por saltar y volverse loco porque es fácil identificarse con lo que escuchas. Es una entrada segura para seguir echando el ojo a lo que haga este quinteto quiteño en el futuro.

Monachopsis, ¿esperando un bus? Cortesía.

El estreno es disfrutable para esos momentos donde vuelves a las 18:00 a tu casa: en buses azules, verdes o intercantonales; con el tráfico y la marea de gente rodeando el bus en el que estás. Se siente la calle de cinco quiteños que están cabreados, pero dicen: “ya, hay que seguir”.

Es su primer EP, así que el camino está hecho. Los pasos son suyos.

Monachopsis son: Álvaro Rodríguez (batería), Byron Tulcanaza (bajo), Vero Bedón (teclado y sintetizadores), Fabrizzio Toledo (voz) y Diego Díaz (Guitarra).

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