La pre-pandemia: una entrevista con josé orellana sobre charly y su último show en vivo

La Madre Tirana

Marzo del 2020, José Orellana se encuentra en Quito con Adrián Gusqui para hablar de La Madre Tirana, Charly García, la abogacía y patear taxis de jóvenes en la adolescencia del compositor ecuatoriano, que acepta el fin de una etapa en la banda cuencana.

Dice que “no es bueno para las primeras impresiones”, con la cabeza gacha, perdida en saber a dónde iremos para la entrevista. La verdad no sé, el lugar es estrecho. La terraza está bien, aunque hace frío y está todo mojado. Salir es asunto de adivinar cómo funciona la cerradura y tener suerte con la grabación del micrófono.

La Madre en la terraza. por Adrián.

Es el vocalista de La Madre Tirana, ex Jodamassa y actual guitarrista de Las Rosas de Hiroshima, por nombre tiene el José Tarquino Orellana; para el mundo de Instagram es la imagen vívida de un tirano convertido en la madre de algunas personas. Es de Cuenca (centro-sur de Ecuador), su padre es político, los hermanos son cineastas, está casado, tiene dos hijos, le gusta Charly García y es abogado. Nunca estudio música. 

Es la segunda vez que nos conocemos, la primera fue en Guayaquil, hace dos años, en 2018. Yo era su fan y le pedí una foto. Esta tarde también terminaré pidiéndole una.

Nos arrinconamos en lo que parece simular una ventana a la cocina de la casa que colinda con La Ideal. El frío sí cumple lo que promete. Él parece acostumbrado, la historia en Cuenca con el clima se cuenta parecido. Arrancamos.

-¿Cómo diste los primeros pasos en la música?-

– Mi familia fue bastante musical. Tenía discos de Queen entre los discos de mi padre y mi mamá siempre fue una buena cantante aunque a ella no le gustaba cantar-

Pedro Orellana (su hermano), quien está a dos cuartos de distancia de la entrevista fue quien le empezó a meter la ‘chispa’ a José. “A los 13 o 14 años el Pedro tuvo una banda, se compró una batería. Fue algo de rutina ver a músicos en la casa; para mí se me hizo natural hacer una banda porque les veía desde niño”.

“Cuando me cambie de cole le conocí al Santiago Landívar. No sabía tocar la guitarra pero ya tenía toda esta experiencia con mi hermano y él (Landívar) sí sabía tocar el bajo, era bastante bueno; él me dio algo de confianza. Siempre me decía que era bueno”

Orellana admite que no se sabe en su totalidad las notas de la guitarra, “ahora sí sé que es Mi, pero estoy dudando qué es Fa (…) aprendimos a tocar haciendo las canciones”, responde a esta singularidad. Se etiqueta a sí mismo como que “viene de ese lado que no sabíamos nada”. Mientras la verdad se asoma, habla sobre una especie de naturalidad heredada del desconocimiento y la ansiedad por componer temas, que no tomó clases y no sacaba canciones de otros, dice, que esto le dejó como consecuencia “ser más natural” con la música que hizo.

Lo que José transmite en la entrevista lo va convirtiendo en cuento, que parece resumirlo en una nostalgia muy clara, con aires de cosas que no volverán a pasar. Sobre negarse a las clases dice que fue cosa de su necedad y hacer las cosas por su lado y aunque es tímido, la violencia de sus actos se desprende en espacios exactos, como el escenario.

“Tengo ese espíritu de ser el malo de la historia. Ahora que he envejecido creo que menos, pero de joven me gustaba patear taxis si es que íbamos caminando, causar un problema en el lugar donde estemos o decir algo desatinado y que me quieran pegar. Esas cosas si las hacía bastante. Pero ahora ya no. Creo que ese fue el inicio de toda la madre. De burlarme de toda esta personalidad que yo sí tenía escondidas. Y sí, media doble personalidad, porque sí soy bien tímido en las primeras impresiones, más que fuera de la música. Los que me conocen saben que sí tengo esa personalidad un poco más…creo que es por la ansiedad que tengo, no sé. No sé cómo describirte pero creo que ya me olvidé a dónde iba (risas)”.

-En una entrevista dices que “en la música siempre te pones controlador”-

-Me gusta tener el control de todo. En la música y vida general. Tengo alma de líder, nunca me gustó estar en la banda o proyectos de alguien más. Esa es parte de mi personalidad musical-

-¿Y cómo abogado: en los juicios?-

-Como abogado tengo pocas experiencias pero me está yendo bien. Me gusta bastante ese mundo. Las audiencias también son un escenario. Hay que ir mejorando siempre la teatralidad a parte de la razón, entonces por ahí creo que encuentro similitudes aparte de diferencias, pero sí hay un punto de encuentro y es que el derecho también tiene su parte teatral.- 

-¿Le haces escuchar a tus hijos los discos de La Madre Tirana?

-No necesariamente. A veces escucho bastante cuando estoy componiendo o hago los discos, siempre estoy oyendo obsesivamente. Esos son los momentos pero no les pongo mi música para que oigan, prefiero ponerles otras cosas.-

-Pero, ¿qué dicen cuando escuchan?-

-Les gusta bastante. Reconocen las canciones con los videos. Les gusta Agripina, el de Seda, por ahí hay un detalle de homenaje a mis hijos pero no son explícitos tampoco. Me saben decir “ponme mi video del dragón”.- 

Adentrando en el pasado de Orellana es imposible no hablar de Jodamassa. Trato de ser breve, el presente ha creado un aire de valoración desmedida en la banda previa a La Madre Tirana, idea común en el público ecuatoriano: el vivir de la falsa nostalgia.

-No me molesta, es parte de lo que soy pero no me gusta vivir en el pasado. Pasa esto que es medio ridículo. Que cuando existía Jodamassa había muy poca gente que nos paraba bola y de repente cuando se acabó la gente empezó a decir que éramos buenos. Creo qué pasa siempre así. A la gente le gusta lo que ya no existe y seguramente cuando ya no exista la madre me dirán que la madre era mejor que lo que haré después, es natural. A mí no me gusta ver hacia atrás, sino hacia adelante-

En un post sobre el tema el 8 de mayo del 2020 declaraba, sobre el asunto de Jodamassa que “no se puede hacer música depresiva para siempre, ya me rehabilité y también soy mucho más feliz”.

Ahora está en otro proyecto aparte de La Madre. Las Rosas de Hiroshima nació, según José, “por la necesidad de abandonar la música como una expresión de egos”, explicando esto con que ya no es la cara de un proyecto. Asume que la idea de estar en esta banda ha sido participar de modo más intelectual, suponiendo que se refiere a su vocación: componer.

-También exploro otros sentimientos porque la necesidad siempre tuve y tengo de hacer algo duro. Y con las rosas lo cumplo-.


Paola Navarrete sale a la terraza y se acerca con cuidado para luego pedir disculpas por interrumpir la entrevista. El primer audio se para y la saludamos. Los temas se alteran por el cambio de escena y es hora de hablar de Charly García.

-Como que siempre me gustó ese delirio que tenía Charly de sí mismo. Porque siempre me parece una hipocresía que la gente hable de la música como si no fuera una expresión del ser, de vos mismo, ¿me entiendes? Y es hermoso lo que hace Dalí o lo que hace Charly y me parece hermoso que ese delirio sobre sí mismo que de algún modo te convence. La personalidad de Charly siempre me gustó…ese delirio. Sí es alguien a quien quiero parecerme musicalmente, y también siempre fue mi ídolo desde que era pelado-, dice Orellana apenas en la primera pregunta sobre sus influencias. Nombra también Los Beatles y en posteridad a Charly, a Luis Alberto Spinetta. 

-A mí me pasaba que en mi adolescencia mis ídolos eran Kurt Cobain, entonces después de eso, al conocer a Charly y Spinetta me di cuenta que puedes hacer música, envejecer y no morirte. Y es como tener un referente que haga miles de discos y miles de proyectos es más chévere que tener un referente que se murió joven sino que cada vez puedes seguir haciendo mejores y mejores cosas. Eso hizo Charly y Spinetta. Espero yo poder hacer algo similar en el sentido de siempre ser mejor que yo mismo-

-¿Cuál es tu canción favorita de Charly?- pregunto.

-Tengo varias, pero me gusta Inconsciente Colectivo- saca el celular de forma apresurada y abre Facebook, -déjame ver, en una le etiqueté a mi hermano–

-Tiene una versión con Mercedes Sosa-, le recuerdo -Sí, pero me gusta más el álbum de Charly solo-

Encuentra la publicación, -Total Interferencia. Todo el Piano Bar, Promesas Sobre el Bidet me parece hermosa, también La Máquina de Hacer Pájaros me encanta. Serú Girán…Cinema Verité, me encanta, es buenísima. Me encanta esa canción. Y de Spinetta me encanta Invisible sobre todo-

-¿Escuchaste el último disco (de Spinetta)?-

-Sí, no me gusta tanto, me gusta porque es Spinetta pero no me gustó mucho…no es mi estilo, pero igual le amo, es Spinetta-

En los primeros párrafos y al iniciar esta conversación con Tarquino, se puede pensar que es un personaje que esconde muchas cosas. Y es así. Debe ser la primera impresión, tras hablar de Charly le salen algunas risas ajustadas a ironizar su posición como compositor, “no quise aprender ninguna estructura impuesta pensando que así voy a ser más original”, continúa con que para él “la música siempre fue eso: libertad, juego…y ego (risas). Creo que eso somos bastante los compositores”.

El tercer disco de La Madre Tirana, homónimo a la banda, pero con un tres en números romanos, aplica como composición absoluta de Orellana, quien con este disco le ve un final a una gran etapa de la banda.

-Se cierra un ciclo porque ya quiero hacer un disco distinto. Igual cada disco es distinto pero siento que si llegué a saturarme ya. O sea, La Madre III…tengo que hacer algo más-

-¿Algo más como otro proyecto o algo más dentro de La Madre?-

-Eso no sé todavía pero…algo más. Al menos ya no voy a hacer trilogía-

Sobre él, la idea de una contradicción conceptual entorna al disco, que va sobre el amor y la destrucción, “la sensación que te da es correcta. A mí sí me parece como medio más popero. Más pop a Los Beatles. Con lo rosado también era para ser amigables…si te das cuenta está la tierra explotando y con el color rosado es una contradicción en sí mismo”.

-Medio de eso se trata el disco, si bien no es conceptual tiene varios elementos…no en la lírica porque no soy un compositor de lírica, más en las melodías. Me gusta bastante la idea de samplear, entre comillas, canciones. En la primer canción sampleamos “Free As a Bird” de Los Beatles.-

-¿Pelo largo tiene un sample de ‘Colibria’, de Nicola Cruz?-

-No-, -se parece bastante, es igualito-, -No-, se ríe.

-No he oído Nicola Cruz mucho y no me gusta el Andes Step- deja en claro.

Sobre los samples Orellana confiesa que en el disco hay bastante de ello, “algún día te podré revelar las copias que tiene”, promete, conjugando la idea que esto “es parte del juego, parte del rock and roll, verle la cara a tu público de algún modo. Y ese juego ingenuo que tiene la Madre como es ese espíritu un poco más juguetón”. 

por Adrián.

-Si José se va de La Madre, ¿ya no hay la Madre?- le pregunto para acabar la entrevista.

-Sí, creo que ya no hay, porque yo soy el compositor y cantante, pero ponte que por ahí pongan un holograma en el futuro- concluye Orellana.

La Madre Tirana 2020 es: José Orellana, Daniel Nicolás Hurtado, Diego Torres, Matías Lopez y Difer Berrezueta.

Escucha aquí a La Madre Tirana.